
Hablar del blues sin mencionar a Stevie Ray Vaughan es un delito que debería estar penado en todos los países del mundo. Sin duda alguna es el bluesman blanco más reconocido de la historia, y el que le dio un nuevo sentido al estilo durante la década de los ochenta.
Stevie Ray nació en Dallas, Texas, en 1954. A los 3 años, recibió su primera guitarra de juguete, y a los 9 su primera guitarra eléctrica. A la edad de 13 años ya tocaba en un grupo llamado The Chantones, el cual tocaba en fiestas escolares y privadas. Un fortuito accidente laboral en 1970 le hizo abandonar su trabajo y dedicarse enteramente a la música, formando el grupo Blackbird. Un año después, se trasladó a Austin, Texas.
La carrera de Vaughan siguió poco a poco avanzando hasta que llegaron los años 80, punto clave en su carrera. En 1981 Vaughan y su banda tocaron en el festival de Manor, Texas. Una grabación de su actuación fue enviada a Charlie Watts, batería de los Rolling Stones, y le pidió que tocara en una fiesta privada para ellos. Al año siguiente la banda tocó en el Montreux Jazz Festival de Suiza. Vaughan fue invitado a tocar en la gira de David Bowie de su nuevo disco Let's Dance, pero renunció a las pocas actuaciones. Su primer contrato discográfico llegó en 1982 de la mano de John Hammond, prestigioso productor que descubrió los talentos de Bob Dylan, Leonard Cohen y Bruce Springsteen entre otros. De sus primeras grabaciones en 1983, que duraron tan solo 3 días, salió su primer y aclamado disco: Texas Flood.
El disco es una mezcla entre clásicos del blues y temas propios de Vaughan, con su estilo de blues eléctrico y un sonido poco ochentero. Así, tenemos la canción homónima, original de Larry Davis. Testify es original del grupo de soul Isley Brothers (con Jimi Hendrix a la guitarra). Mary Had a Little Lamb es una versión de Buddy Guy, mientras que Tell Me es de Howlin' Wolf. Por parte de las creaciones propias, destacar el clásico directo del disco: Pride and Joy. El riff es sacado de otra canción del disco: I'm Cryin, pero Pride and Joy se ha convertido en todo un icono, demostrando que Vaughan estaba a la altura guitarrística del mismísimo Hendrix. Lástima que tan solo 7 años después, el destino quiso volvernos a arrebatar un grande de la música, esta vez por un accidente de helicóptero.
1 comentarios:
BUENISIMOOO !!!!
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